La cocina de las memorias

Siempre me he gustado estar en la cocina. Los olores de la comida calentándose en el horno, el aire húmedo saliendo de un sartén de cebollas y mantequilla: como niña, estas cosas me cautivaba, igual que la luz que filtraba por el bastidor de encaje de la ventanita encima de la fregona. Pero más allá de todo esto, sospecho que era la presencia de mi madre en aquel espacio de madera y cerámica que me impresionó tanto.

La cocina era el reinado de Debra Schiller y ella, la emperadora de canela y amor. Pasé catorce años allí junto con ella, ciudadana de su terreno. Desde entonces, he viajado mucho, pero de esa tierra, he traido varias recetas que uso para alimentar a los amigos, para complacer a mis colegas, para encantar a los chicos y para sanar al cuerpo y el alma, pero en la mente he guardado también una imagen que jamás olvidaré: mañana, domingo, el sol, mi madre. Su cuepro curvaba sobre la mesada de la cocina con las manos sumergidas en un bol, trabajando con diligencia la masa de alguna maravilla de desayuno. Siempre había una taza de té –negro, fuerte– enfriándose en la repisa de la ventana y en el invierno, la taza echaba humo en nubes lánguidos que momentáneamente oscurecía la vista de los pájaros que podía oír aun desde el umbral de la habitación. A veces me gustaba observarle a ella antes de decirle el buenos días, a tal punto dejaría su proyecto de repostería para saludarme. A veces cantaba. A veces tarareaba mientras revolvaba los ingredientes en el bol, pero siempre tenía un momento para acercarme a mí y darme un abrazo y un beso en la mejilla, como alguna divinidad que olía a azucar, harina y la generosidad.

Cuando echo de menos a “casa” –una cosa que hago con cada vez menos frecuencia ahora que tengo casi 25 años– es de esta memoria que estoy pensando. Y cada vez que hago una de sus recetas, es un pequeño homenaje a mi madre, aquella diosa de la reposteria, la emperadora de bizcochos y amor.

Advertisements

5 thoughts on “La cocina de las memorias

  1. ¡Que descripción! “mañana, domingo, el sol, mi madre…” Gracias por invitarnos a repasar este lindo recuerdo contigo. Un placer, ha sido…

    –Señorita Musings

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Blog at WordPress.com.

%d bloggers like this: